La crisis sanitaria en Argentina sigue profundizándose y el Hospital SAMIC de El Calafate no es la excepción. Trabajadores del nosocomio han manifestado su profunda preocupación ante la incertidumbre generada por las recientes declaraciones a nivel nacional, que ponen en duda el futuro del hospital. La posibilidad de un traspaso a la órbita provincial en 2026 y los rumores sobre una eventual privatización han encendido las alarmas entre el personal de salud, que advierte sobre el impacto devastador que esto podría tener en la atención médica de la región.
El trabajador social Germán Dumrauf, referente de ATE, expresó su inquietud:
«Nosotros los trabajadores del hospital estamos muy preocupados por la situación. Ha habido declaraciones públicas manifestando que los hospitales SAMIC pasarían a la órbita provincial en el 2026 y si nos iban a privatizar, como si esto fuera, digamos, posible.»
A esto se suman las declaraciones de la ministra de Salud, quien admitió que se están manteniendo conversaciones con Nación sobre el traspaso, pero sin brindar información clara a los trabajadores. La incertidumbre sobre las condiciones en las que se concretaría esta medida se ve agravada por el contexto de ajuste y despidos impulsado por el gobierno de Javier Milei.
Un hospital en peligro: el temor a un colapso sanitario
Dumrauf advirtió que el hospital tiene una infraestructura demasiado grande como para ser absorbida por la provincia sin un impacto negativo en la calidad de la atención:
«Este hospital, para su funcionamiento, es muy grande y no lo podría absorber la provincia. Lo sabemos. No lo puede absorber. O vamos a quedar en una cáscara vacía sin poder brindar salud, o con menos compañeros y compañeras.»
El deterioro en las condiciones laborales y la falta de insumos también son parte de la crisis que enfrenta el SAMIC. Silvana, delegada del hospital, describió la situación que viven los trabajadores día a día:
«La preocupación existe. En general, hay una total incertidumbre. Se trabaja mal por esa incertidumbre, por la falta de insumos. Entonces, estamos algunos más, otros menos, con un nivel de ansiedad y estrés bastante preocupante.»
El personal del hospital advierte que, de concretarse el traspaso sin garantías, el acceso a la salud en la región quedaría seriamente comprometido. La falta de respuestas del gobierno no hace más que profundizar la angustia de médicos, enfermeros, administrativos y pacientes, quienes ven cómo el sistema de salud pública se desmorona frente a sus ojos.
Mientras Milei y sus funcionarios avanzan con una política de ajuste feroz, la pregunta que queda en el aire es una sola: ¿Hasta cuándo podrán resistir los hospitales públicos antes de colapsar definitivamente?








