La situación sanitaria de los jubilados de la Cuenca Carbonífera volvió a encender todas las alarmas. Dirigentes del Centro de Jubilados de Río Turbio junto a referentes de ATE llevaron a Río Gallegos una batería de reclamos por lo que consideran un escenario de abandono por parte del PAMI y una crisis cada vez más profunda en el acceso a la salud para los adultos mayores de Río Turbio y 28 de Noviembre.
El cuadro que describen es alarmante: faltan medicamentos en farmacias, escasean los especialistas y conseguir una derivación médica se transformó en una odisea que muchos jubilados ya no pueden afrontar.
Desde el único gremio que defiende a los jubilados y jubiladas estatales se acompañan las gestiones y denuncian que la problemática no es nueva, sino que se arrastra desde hace meses y golpea a cientos de afiliados de la región.
La falta de provisión regular de remedios vinculados al PAMI se convirtió en el principal foco de conflicto, con jubilados que recorren farmacias y reciben siempre la misma respuesta: volver la semana siguiente porque los medicamentos no llegaron.
La situación, advierten, ya dejó consecuencias dramáticas. Entre los reclamos que se expusieron aparecen denuncias sobre jubilados que no lograron acceder a sus tratamientos a tiempo, en un contexto donde la interrupción de medicación puede significar directamente un riesgo de vida.
A este escenario se suma el calvario de las derivaciones médicas. Muchos adultos mayores de la Cuenca deben viajar hasta Río Gallegos para atenderse con especialistas, pero el monto que reconoce el PAMI para esos traslados resulta completamente insuficiente frente al costo real del viaje, que supera ampliamente lo que el organismo nacional reintegra.
El resultado es una ecuación brutal para jubilados que sobreviven con ingresos ajustados: elegir entre pagar de su bolsillo para poder atenderse o resignarse a esperar turnos que muchas veces no llegan.
La escasez de profesionales médicos en la Cuenca agrava aún más el panorama. Conseguir atención especializada puede implicar largas esperas, horas en salas de guardia o incluso tener que recurrir al sector privado para no quedar directamente sin atención.
Ante la presión de los reclamos, el PAMI firmó un acta compromiso para revisar la situación con farmacias de la región y analizar mecanismos que garanticen la entrega de medicamentos. Sin embargo, desde las organizaciones de jubilados y desde ATE advierten que la paciencia se está agotando.
El malestar crece en la Cuenca Carbonífera y los dirigentes ya anticipan que los reclamos seguirán escalando mientras la salud de los jubilados siga atrapada entre la burocracia, la falta de recursos y un sistema que hoy parece llegar siempre tarde.
13MAR26
Prensa ATE Santa Cruz








